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Dependencia Dios de toda gracia

Si somos diligentes en la vida espiritual tendremos más confianza en Dios y su palabra. Dios cumplió su promesa a Abraham, y Él nos cumplirá sus promesas. Al igual que Abraham no siempre sabremos a donde Dios nos está llevando(lea Heb11:8) pero al igual que Él, podemos confiar en sus promesas.

Él no siempre cumple de inmediato, pues Dios no tiene afán, así que debemos seguir el ejemplo de Abraham y tener "fe y paciencia" Heb 6:12. Podemos confiar en el cáracter de Dios, que nunca cambia. Yo el Señor no cambio...(Mal3:6) Ďios selló su promesa a Abraham con un juramento, y su juramento es confiable (Heb 6:16-18) Dios no puede mentir, y su juramento no puede ser quebrantado. 

El escritor representa la confianza y la seguridad con tres imágenes. La primera es la ciudad de refugio del Antiguo Testamento (6:18) a la que la gente huía cuando había matado accidentalmente a alguien (Num 35, Josue 21). Podian permanecer alli y ser protegidos de los miembros de la familia para que no se vengaran por la muerte.Cuando el sumo sacerdote moría, al fugitivo se le permitía volver a su hogar en condiciones de seguridad. JESÚS ES NUESTRO REFUGIO, y Él es el gran sumo sacerdote que no morirá jamás (Heb 7:16, 23-25. Significa que somos guardados y cuidados por Él para siempre. La Segunda imagen es la del ancla(6:19). El filosofo estoico griego Epicteto, dijo: "No hay que atar un barco con una sola ancla, ni la vida a una sola esperanza". Pero debemos confiar en que Jesucristo ha atado nuestra esperanza solo a Él, porque Él es Cristo Jesús nuestra esperanza..."(lea 1Tim 1:1; y Col 1:5)

El ancla de un barco desciende hasta el fondo del mar, pero el ancla de la iglesia de Dios asciende hacia el cielo, donde está Jesús. Un barco es anclado para evitar que naufrague a la deriva (lea Heb 2:1-4), en nuestro caso estamos anclados en Él para poder avanzar. La Tercera imagen es la del "precursor " (6:20), es decir, el que va adelante y permite que otros lo sigan. La palabra fue utilizada por los soldados que iban delante del ejército para abrir el camino. El sumo sacerdote del Antiguo Testamento no fue definitivamente un "precursor", porque a nadie se le permitía seguirlo al lugar santísimo. Cuando Jesús murió, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo (Mat 27: 50-51); su muerte fue el sacrificio final que abrió el camino para que todo su pueblo pudiera entrar. Debido a esta nueva forma de vida, podemos entrar en su presencia en cualquier momento( Heb 10:19-20), y podemos estar seguros de que estaremos con Él en el lugar que esta siendo preparado para nosotros en el cielo (Juan 14:1-6).

Hebreos 6:13-20.

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