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El mejor ministerio

Cuando se vive la verdadera  vida cristiana, se debe anhelar el mejor ministerio. ¿Pero cuál será?

Miremos y examinemos para no ir a equivocarnos. En Efesios 4:11 la palabra nos habla de apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros; ¿quién no hubiera deseado ser parte de un ministerio así? También en la primera carta a Timoteo 3: 1 dice “si alguno anhela obispado buena obra desea”. Y más adelante en el versículo 13 dice: "porque los que ejerzan el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús". Todos estos ministerios son anhelados por hombres y mujeres en todo el mundo muchos son admirados y ampliamente reconocidos y es que ser misionero en el mundo musulmán… (Eso sí que muestra el valor y la entrega a Dios); a los ojos de la mayoría. Y todo esto es bueno; ¿pero cuál es el mejor ministerio?
La Biblia nos habla repetidas veces de la hipocresía y cada uno de estos ministerios puede ir acompañado de una sutil hipocresía que ni se deja notar; pero el ministerio más puro y que no cuenta con el renombre o reconocimiento público, en la mayoría de casos se lleva a cabo en el hogar con aquellas personas  las cuales, difícilmente podrán ser objeto de engaño o hipocresía. Ellos sí que necesitan de nuestra autenticidad como creyentes y que más méritos, que una esposa o esposo, unos hijos o unos padres que oren agradeciendo a Dios porque esa persona que tienen a su lado es un verdadero ministro de Dios para sus vidas, es un embajador del cielo en sus casas. En Tito 3, capítulo que recomiendo leer y meditar, el Espíritu Santo nos deja ver lo importante de la vida cristiana cotidiana, esa que hace parte de los verdaderos hijos de Dios y que en caso contrario desenmascara a los verdaderos hijos del diablo como Jesucristo dijo en Juan 8: 31- 47. Y es que en la vida cristiana no hay término medio (tibio) o se es hijo de Dios, o se es hijo del diablo.
Hay ministros reconocidos en el mundo entero pero desconocidos en sus propios hogares; ¿COMO LOS VERA EL SEÑOR DIOS OMNISCIENTE?
Seamos pues verdaderos hombres o mujeres de Dios; ¿por qué?, ¿quién de nosotros no es padre o madre o hijo o hija para estar impedidos de hacer parte del ministerio que realmente Dios ha dado de manera especial y única

 

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