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Una Buena Actitud

“y cualquiera que te obligare a ir una milla, ve con él dos.  Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le rehúses” Mateo 5: 41- 42

La aplicación de esta escritura en nuestros días bendice al creyente en un mundo donde hay egoísmo; en donde priman los intereses propios, la envidia, el chisme, el falso testimonio, las calumnias, las contiendas, las cuales son una práctica diaria en nuestra sociedad. Nuestros sitios de trabajo ó las Universidades, son los lugares donde más se pone en práctica este tipo de comportamientos.

El desafío que nos plantea nuestro Señor es ser diferentes en medio de una sociedad como la que acabo de escribir, dónde podemos ser luz en medio de las tinieblas, no solamente con tus dichos sino con tus actos; recordando que la gente podrá debatir tus argumentos, pero jamás tus hechos!

Con esto en mente, permítame compartirle querido hermano, una experiencia de mi vida laboral. Allí, tuve que reemplazar a un compañero de trabajo, por lo general en nuestro medio y en esta condición, uno cumple con lo de uno, pero menosprecia las actividades que le han sido encomendadas (en varias oportunidades me porte egoístamente, haciendo lo que acabo de describirle).

Por esos días vino a mi corazón la palabra que esta al inicio de este pensamiento,  y decidí en mi corazón de trabajar cubriendo a mi compañero como si fuera mi propio trabajo. Pronto me di cuenta que había gozo en mi corazón, me rendía el tiempo y el Señor me ayudaba en mis actividades, pudiendo cumplir con mis tareas y las de mi compañero. También hubo un momento en que me sentía agotado, pero al final; cuando mi compañero llego, me sentía con una gran satisfacción del deber cumplido.

Queridos Hermanos, una buena actitud solo es posible a través de la oración, entendiendo que la obediencia a su palabra y su correcta aplicación, nos permitirá poder sobrepasar los desafíos de nuestra vida cotidiana! Dios te Bendiga!

                                      Diacono de la IBP

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