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La verdadera Palabra de Dios

2 Tim 2:15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 16 Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad.

Si alguna vez has tenido la oportunidad de probar algún plato totalmente nuevo para ti, posiblemente hayas pensado o incluso mencionado “que manjar”, “que combinación o preparación más sabrosa” o por el contrario haya sido una desilusión completa y hayas decidido no volver a pedirlo nunca más.  Sin importar si te gustó, enamoró, desilusionó o te fue indiferente hay algo que es cierto, si era un plato totalmente nuevo para ti, probablemente anunciando ingredientes desconocidos para tu paladar, sólo hay una cosa de la cual puedes estar seguro, y es que no puedes estar seguro si te dieron lo que te ofrecieron o si su preparación era la correcta o no.  ¿Y porqué no puedes saberlo? Simplemente por el hecho de estar ante ingredientes nuevos para ti, exóticos, de otra región, nunca antes probados.  Por el contrario si a mi edad, por mi conocimiento y gustos alguien me dice que me da un ajiaco o un buen plato de pasta, incluso una bandeja paisa les aseguro que voy a poder decir si realmente me sirvieron lo que me ofrecieron, y adicionalmente si estuvo bien preparado o no, no importa si lo sirven en un plato, en una bandeja, en un tazón, si lo decoran, lo revuelven, lo separan, cada uno de esos platos tiene ciertas características que ante tus ojos, olfato y gusto van a quedar confirmadas, y que vas a reconocer precisamente por tu conocimiento y familiaridad.

Bueno, de igual manera sucede con La Palabra de Dios ante los pensamientos del mundo; si alguien te da algunos consejos, enseñanzas, predicaciones, podrás decir me gusto, me fastidio o me dio igual, pero solo tu conocimiento profundo y familiaridad con la Escritura podrá decirte si te sirvieron un manjar de la Palabra de Dios (bien o mal sazonado o presentado) o por el contrario te engañaron y solo te dieron pensamientos humanos (así suenen muy sabios y estén hermosamente decorados).

La Palabra de Dios es una sola y el poder disfrutarla y reconocerla en amplitud independientemente de la preparación solo depende de si la has probado antes, una y otra vez, de inicio a fin, depende de si tu pensamiento y entendimiento están familiarizados con ella o no.

¿Y tú?, ¿Sabes reconocer un buen plato, o eres de aquellos a los que les sirven lo que sea y te lo comes confiado sin saber con certeza cuál fue tu alimento?

Te invito a que leas y aprendas cada día un poco más de la Biblia, así cuando llegue la basura del mundo sabrás decir con seguridad “eso no es lo que dice la Palabra de Dios”

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