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EL REPOSO

Luego de luchar durante años, esperando señales maravillosas, de soñar con ser un triunfador al que el Señor le diera la victoria en todos los sueños anhelos, deseos y antojos. Encontré que la vida cristiana consistía en más de Él y menos de mi, como dijo Juan el bautista, pensamiento registrado en Juan 3:30 “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.” 
Los creyentes pasamos por etapas acorde con el crecimiento que Dios nos da; pero cuando comprendemos y reconocemos que en nosotros no mora él bien “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.” Romanos 7:18. Nos horrorizamos como quien se entera que padece de una enfermedad terminal, observando nuestra incapacidad y llegando a la conclusión,  gritando con desesperación como Pablo “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” Romanos 7:24. Ya en este estado podremos dar una mirada al Salmo 46:10 “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.” Llegando a entender que soy salvo no por mis obras sino por lo que Él hizo por mí, de manera que todo lo bueno que pasa en mi vida no pasa por mí, sino por su amor y misericordia en mi, siendo esto posible únicamente si estoy en Él; el ejemplo  más apropiado es Noé y su familia en el arca, él estaba dentro del arca (en Cristo) pero Noé no tenía timonel para dirigir el arca, el dependía de la dirección que el Señor le diera al arca, en otras palabras, Noé sabía el destino pero no la ruta, sólo se cruzó de brazos a esperar pero en su dependencia y bajo su asombro, aterrorizado ante lo que pasaba sólo podía esperar dependiendo de Él, porque en Él (en Cristo) estaba seguro.

Así nosotros, entramos en la vida cristiana por FE, debemos continuar andando por FE (Colosenses 2: 6; Gálatas 5: 25; Romanos 1:17) lo que nos lleva a pensar que somos incapaces de hacer buenas obras ya que quien las hace, es Él en nosotros “Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.” Juan 3:21; “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”  Efesios 2:10;  Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo Él en vosotros lo que es agradable delante de Él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Hebreos 13: 21.

Así que reposemos de nuestras obras, como reposo Dios de las suyas, dejándonos dirigir de Él en dependencia absoluta en Él (en Cristo), “Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.” Hebreos 4:10.

 

A Él sea la gloria.

 

Jaime Argüelles

Diacono.

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