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Nuestro comportamiento cuando Dios nos manda hacer algo

Revisando los siguientes versículos, encuentro cosas en las cuales no me había detenido antes, y considero son importantes para que nos examinemos y nos preguntemos, ¿cuál es nuestro comportamiento cuando Dios dice o manda algo?, veamos.

 

Génesis 22: 2-3

“Y dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.”

 

1 Reyes 20: 19-20

“Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto. Entonces dejando él los bueyes, vino en pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Ve, vuelve; ¿Qué te he hecho yo?”

Observo que Dios puede pedirnos algo de varias formas. En el primer pasaje bíblico, Dios de manera directa y clara, le indicó a Abraham lo que debía hacer. En el segundo pasaje, Dios llama a Eliseo a través de Elías, pero utiliza mensajes o acciones, que no dejan lugar a dudas sobre cuál es el propósito de tal acción.

En los dos pasajes, las personas a las cuales estaba dirigida la solicitud, no pensaron dos veces, simplemente actuaron. Tampoco protestaron o se quejaron con Dios. Tampoco se opusieron o pidieron explicaciones o buscaron aplazar el requerimiento, tan solo actuaron conforme Dios lo pedía.

Si revisamos cada situación en particular, los dos personajes podrían haber presentado reparos. Uno podía haber señalado que solo tenía un hijo, y Dios sabía que lo amaba. Elías, tenía comodidades, recursos, y fácilmente hubiera podido señalar, ese tipo de trabajos no es para mí, tengo muchas comodidades para dejarlas. Pero no fue así.

Como cristianos debemos preguntarnos si cada vez que Dios nos manda algo, cómo estamos actuando. Estamos obedeciendo de forma inmediata o sacamos muchas excusas, por el simple hecho de razonar a nuestro modo, no simplemente descansar en la voluntad de Dios y lo más importante, en que Dios tiene el control de absolutamente todo.

 

Debemos recordar que Dios de una u otra manera, hará que nosotros hagamos lo que Él quiere, y que debemos tener en cuenta que o descansamos en la voluntad de Dios o nos estaremos martirizando en nuestras debilidades, como si pudiéramos controlar las cosas u obligar a Dios a que deje a un lado su voluntad.

Hermanos, obedezcamos a Dios, descasemos en su voluntad. Él tiene el control de absolutamente todo, y siempre las cosas que Dios hace por nosotros, es para nuestro beneficio, busquemos a Dios y obedezcamos.  

Hugo Baquero.

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