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CREADOS PARA SERVIR

Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para ser servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Marcos 10:45

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Efesios 2:10

 

Marcos 10:45 y Efesios 2:10 son dos versículos que nos unen a Cristo como Su nueva creación, con un propósito: Servir.

Como Iglesia, somos uno en Cristo y cada uno de nosotros un miembro de este cuerpo.  Somos usados por el Espíritu Santo para el cumplimiento de su propósito en Cristo.  Lo que el señor se ha propuesto hacer por el mundo, lo llevará a cabo a través de Su Iglesia.  La salvación es la bendición diaria para el mundo, a través de Cristo y de Su Iglesia.

Nosotros somos sal y luz del mundo (Mateo 5:13-14), solo a través del poder del Hijo de Dios, quien nos hizo suyos para que anduviésemos en Sus buenas obras.

Las obras que identifican al pueblo de Aquel que “no vino para servir sino para ser servido” son aquellas que prestan un servicio a los demás.  De esta forma, nos hacemos más semejantes a Cristo, cuando servimos.

 Servir en casa.

Nuestro hogar es el primer lugar donde se vierte la bendición de Dios, siendo instrumentos de Cristo, sirviendo en medio de las dificultades y barreras que esto represente.  Familia creyente y no creyente; los amorosos y los más difíciles, son nuestro objetivo a la hora de servir.

 Servir en el mundo.

Sin importar cuán difícil resulte la gente del mundo para nosotros, ellos son aquellos por los Cristo vino a morir. Nuestra actitud de servicio a los demás, será la mejor manera de predicar el nombre de Aquel que “no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

 Servir en la Iglesia.

Dios nos ha puesto en Su Iglesia como miembros de un solo cuerpo, miembros que se ayudan y animan mutuamente. La vida cristiana no es fácil, pero alejados del rebaño sería imposible. En la Iglesia los hermanos somos guiados por el Espíritu de Dios para buenas obras que solo Él puede hacer: servir, exhortar, enseñar, administrar, repartir, pastorear, etc.  Y todo esto por su mismo Espíritu con el fin de edificar y fortalecer a los hermanos en Cristo, para la alabanza de la gloria de Su nombre.

 No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.  Gálatas 6:9-10

Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para ser servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Marcos 10:45

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Efesios 2:10

Marcos 10:45 y Efesios 2:10 son dos versículos que nos unen a Cristo como Su nueva creación, con un propósito: Servir.

Como Iglesia, somos uno en Cristo y cada uno de nosotros un miembro de este cuerpo.  Somos usados por el Espíritu Santo para el cumplimiento de su propósito en Cristo.  Lo que el señor se ha propuesto hacer por el mundo, lo llevará a cabo a través de Su Iglesia.  La salvación es la bendición diaria para el mundo, a través de Cristo y de Su Iglesia.

Nosotros somos sal y luz del mundo (Mateo 5:13-14), solo a través del poder del Hijo de Dios, quien nos hizo suyos para que anduviésemos en Sus buenas obras.

Las obras que identifican al pueblo de Aquel que “no vino para servir sino para ser servido” son aquellas que prestan un servicio a los demás.  De esta forma, nos hacemos más semejantes a Cristo, cuando servimos.

 

Servir en casa.

Nuestro hogar es el primer lugar donde se vierte la bendición de Dios, siendo instrumentos de Cristo, sirviendo en medio de las dificultades y barreras que esto represente.  Familia creyente y no creyente; los amorosos y los más difíciles, son nuestro objetivo a la hora de servir.

Servir en el mundo.

Sin importar cuán difícil resulte la gente del mundo para nosotros, ellos son aquellos por los Cristo vino a morir. Nuestra actitud de servicio a los demás, será la mejor manera de predicar el nombre de Aquel que “no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

Servir en la Iglesia.

Dios nos ha puesto en Su Iglesia como miembros de un solo cuerpo, miembros que se ayudan y animan mutuamente. La vida cristiana no es fácil, pero alejados del rebaño sería imposible. En la Iglesia los hermanos somos guiados por el Espíritu de Dios para buenas obras que solo Él puede hacer: servir, exhortar, enseñar, administrar, repartir, pastorear, etc.  Y todo esto por su mismo Espíritu con el fin de edificar y fortalecer a los hermanos en Cristo, para la alabanza de la gloria de Su nombre.

No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.  Gálatas 6:9-10
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