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¿Egoísta, yo?

Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.  Lucas 10:27

 

 La Palabra de Dios nos ordena que debemos ser siervos en todo el sentido del término; es decir que debemos estar dispuestos a cumplir los deseos, requerimientos, mandatos de nuestro Señor aun cuando estos no estén en línea con nuestros propios deseos o planes.  Y que debemos hacerlo en el momento en el que nuestro Señor nos lo indique o pida. 

 

 Pero te has puesto a pensar si realmente estas cumpliendo con dicho mandato? Al analizarlo me he dado cuenta, cada vez más, que aún no lo estoy haciendo; al reflexionar me doy cuenta que sigo en la mayoría de las situaciones poniendo prioridad a mis deseos, necesidades o tiempos por encima de los mi Señor.

 

 Cuando un hermano te pide algo de tu tiempo es porque posiblemente tu eres el apoyo que Dios desea para él en esa situación difícil que pueda estar pasando, es porque ese hermano necesita un hombro para llorar, una palmada en la espalda, un consejo según la voluntad de Dios, un amigo con quien compartir, un hermano al cual pedir apoyo en oración.  Estas dispuesto a apoyarle incondicionalmente? Realmente estas mostrando ese amor que Dios nos manda con nuestro prójimo, dejando tus cosas a un lado para dar prioridad a tu hermano y al mandato de Dios?

 

 Santo Dios, ayúdame a despojarme de los deseos de mi carne y a estar disponible para aquel prójimo que pones en mi camino y al cual debo servir conforme a tu voluntad.

 

 Diacono de la Iglesia     Nelson Vásquez

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