banner-zion

Los planes de viaje del apóstol Pablo

“Espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite. Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés. 1 Corintios 16:7–8”

Pablo está en Éfeso, la capital de Asia, pero se propone viajar por Macedonia hasta Corinto y entonces tiene la esperanza de llevar una ofrenda de dinero a Jerusalén. Esta travesía se extiende por lo menos veinte mil kilómetros, si medimos en línea recta, y considerablemente más si se hace por barco.

Observe que el apóstol hizo sus planes de dos maneras complementarias. Por un lado, todos sus planes estaban sujetos a la voluntad y el propósito de Dios. La cláusula condicional ‘si el Señor lo permite’ no era como el agregado ficticio de la fórmula ‘si Dios quiere’ sino el sincero sometimiento de sus planes a Cristo. Por otro lado, Pablo usaba el sentido común y tomaba en cuenta todas las circunstancias relevantes. Por ejemplo, quería ir a Jerusalén debido a la importancia simbólica de la ofrenda que llevaría consigo. Camino a Jerusalén se proponía pasar el invierno en Corinto, procurando en ese lapso pacificar a la iglesia dividida, y a la vez esperar que hubieran pasado ya las tormentas de invierno y pudieran navegar de manera segura. Camino a Corinto su plan era pasar por Macedonia, visitando allí a Filipos, Tesalónica y Berea. Antes quería quedarse en Éfeso hasta Pentecostés (celebrado alrededor de junio), en parte porque se había abierto allí una ‘puerta grande y eficaz’ (v. 9) en el salón de Tirano, y en parte porque estaba enfrentando mucha oposición. Cada etapa de su viaje tenía un propósito. Pasaría la primavera en Éfeso, el verano en Macedonia, el otoño y el invierno en Corinto, y navegarían hacia Jerusalén en la primavera siguiente. Es impresionante que Pablo organizara sus planes de viaje con una juiciosa combinación de la guía divina y el sentido común.

La lección que aprendemos en 1 Corintios 16 es que toda la vida pertenece a Dios, y que nada queda afuera de su esfera de interés. La dicotomía entre lo sagrado y lo secular ha sido una tendencia desastrosa a lo largo de la historia de la Iglesia, pero el apóstol Pablo no era culpable de ese divorcio. En 1 Corintios 15 presentó la sublime verdad de la resurrección, y en el capítulo 16 se ocupó de cuestiones de la vida cotidiana. Vivía en ambos mundos a la vez.

Stott, J. (2013). Toda la Biblia en un año: Reflexiones diarias Desde Génesis hasta Apocalipsis. (A. Powell, Ed. Y Trad.) (1° ed., p. 189). Buenos Aires: Certeza Argentina.

Read 63 times
Facebook logo 36x36.svg
INSTAGRAM
youtube
TWITTER