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La Gran Comisión

En esta oportunidad mi querido hermano, permíteme proponerte que revisemos un mandato bíblico, quizás muy conocido, pero como dicen nuestros hermanos de la Bible Broadcasting Network (BBN), es una “asignatura pendiente” para muchos de nosotros.

Este mandato lo encontramos en Marcos 16:15-16 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado”. Teniendo en mente este mandamiento, miremos su contenido.

“Id”:aunque se pudiera pensar que este mandato era solo para los discípulos del Señor Jesucristo, en realidad es una necesidad permanente del verdadero creyente de compartir con otros las buenas nuevas de salvación. De hecho, Pablo pide oración “…a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del Evangelio” Efesios 6:19. Así mismo, implica una disposición constante de cumplir el mandato expresado por el Divino Maestro.

“Por todo el mundo”: esto nos indica que al ir por donde sea que vayamos, debemos aprovechar toda oportunidad que el Espíritu Santo nos proporcione para compartir el mensaje ordenado por el Maestro.

“Predicad”: esto es el privilegio que como creyentes nos da el Señor de dar a conocer el mensaje ordenado. Nuestro hablar y nuestras conversaciones, nos permiten entablar relaciones con personas a las cuales podemos inquietar de forma sabia comunicándoles el mensaje del evangelio.

“El evangelio”: que traducido significa las “buenas nuevas”, es la piedra angular del mandato divino, es la joya preciosa, la perla de gran precio, que el Señor quiere que compartamos. Es decir, que podamos dar esa noticia de esperanza para todo aquel que cree en Él o también para hacerle saber que al rechazarlo, solo le quedará una expectación de juicio porque no hay nadie más que pueda pagar por nuestros pecados como lo hizo el Señor Jesucristo una vez y para siempre en la cruz del calvario.

“a toda criatura”: este aspecto del mandato es especial porque Dios no hace acepción de personas, por tanto, podemos compartirle a ricos o a pobres, famosos o no famosos, a la señora del aseo como al gerente, todos deben saber las buenas nuevas de salvación.

“El que crea y sea bautizado, será salvo”: que hermoso es saber que el que redarguye de pecado, de justicia y de juicio es el Espíritu Santo. Él, finalmente, trata con el ser humano para arrepentimiento.

“pero el que no crea, será condenado”: finalmente, deber ser parte de nuestra disposición compartir el Evangelio, comunicar la existencia de una condenación eterna si rechazamos una salvación tan grande.

Querido hermano o hermana, es un privilegio compartir el Evangelio, pero también es una gran responsabilidad de todo creyente que en el andar diario podamos compartir a través de una conversación, un tratado, un correo electrónico o un mensaje en WhatsApp, las buenas nuevas de lo que Jesús hizo por ti y por mí en la cruz del calvario.

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