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EL PERDON

EL PERDON

“Es la demostración de la Gracia de Dios” Así como Dios nos perdonó por su infinita Gracia y Misericordia a través de nuestro Señor Jesucristo, de igual forma tenemos que perdonar.

El perdón es una parte central del evangelio. El perdón es la puerta a la reconciliación en cualquier relación que necesita restauración. Es el paso previo para poder amarnos los unos a los otros. No se puede amar sin perdonar. El objetivo de la vida es el amor, si se guarda rencor no se puede alcanzar.

El alma que no tiene a Cristo no puede perdonar de verdad porque necesita el amor de Dios, y ese amor lo trae el Espíritu de Dios a nuestras vidas.

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:37-40

Una cosa que no podemos pasar por alto, es el PERDÓN QUE DEBEMOS DAR A NUESTROS HERMANOS cuando éstos nos ofenden. Así como Dios nos perdonó a través de nuestro Señor Jesucristo, de igual forma tenemos que perdonar. Perdonar a quien nos ha ofendido o hecho algún mal, humanamente es una de las cosas más difíciles, pero debemos pedirle a nuestro Señor Jesucristo que nos cambie, y nos enseñe a perdonar, Así como Él aun después de haber sido menospreciado, ofendido, ridiculizado, escupido, golpeado, herido…al estar crucificado pidió a su Padre que perdonara a sus ofensores (S. Lucas 23:34).

La grandeza y el poder de Dios se manifiestan especialmente en su paciencia y en su compasión, ello nos exige ser compasivos con los demás como el Padre es compasivo con nosotros (Lucas 6:36-38). Es lo que expresamos al decir “perdónanos como nosotros perdonamos”. Es una exigencia muy seria para todo cristiano, ya que si no estamos dispuestos a perdonar tampoco podemos esperar el perdón de Dios.

Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete. (Mateo 18:21-22 La respuesta de Pedro, indica que no se trata de una actitud ocasional o esporádica, sino permanente. Perdonar setenta veces siete quiere decir siempre, en todas las ocasiones y todas las veces que se nos pida, porque Dios mismo perdona y da una nueva oportunidad siempre. No se trata de esperar que el tiempo nos haga olvidar los malos recuerdos, ni de ignorar a la persona que nos ha hecho daño, haciéndola desaparecer de la memoria. Eso no es perdonar, sino enterrar, y es tener dentro de nosotros una especie de cadáver que ocupa espacio y perturba. Se trata de perdonar, de poder recordar a esa persona con

Compasión, y misericordia sin odio ni deseos de venganza. Lucas 6:36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

El Amor Eterno, Perdón, Gracia y Misericordia no lo ha demostrado Dios a través de su Hijo amado al morir por nosotros pecadores para que fuéramos reconciliados con Padre. (Romanos 5:10) Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. (Juan 3:16).

El Señor siempre estará dispuesto a escucharnos y perdonarnos. (Juan 1:12- 1 Juan 2:1-2 Hebreos 4:15-16) (Salmo 103:10-12, Salmo 130:3-4, Isaías 1:18, Isaías 43:25, Isaías 55:7, Mateo 6:14-15 Marcos 11:25).

 

Diacono: Jorge Martínez

 

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